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lunes, 30 de septiembre de 2013

De la titulitis y otras manias de nuestro tiempo

Ayer por la tarde me llamó mi amiga Blanca, que languidece en Londres esperando un trabajo que no termina de llegar. Para matar el tiempo se dedica a hacer máster y más master.Pero yo siempre le digo:ya tienes mucha formación y hoy en día los títulos no te garantizan un trabajo si no tienes otras cosas detrás.
Veo también las quejas en el Facebook de mi alumna Myriam Sezen,  profesora de danza oriental en Valladolid sobre cómo gente sin formación se aventura en el mundo de la docencia echándole morro sin más.
En esta sociedad  cada vez más competitiva  es imprescindible formarse,obtener  conocimiento y desarrollar nuestras habilidades y destrezas,pero..... en lo que respecta al mundo de la danza, un título de profesor es algo que sólo tiene valor relativo. Para mi no deja de ser un papel donde se puede leer que tal persona ha estudiado una serie de cosas, pero en absoluto le habilita para ser un buen profesor.
Esto viene a colación de los múltiples títulos de formación en danza oriental que están proliferando.Los he visto incluso en modalidad on-line, toma ya. Pues bien, en mi opinión si alguien está pensando en gastarse el dinero en una formación para ser profesor/ profesora de danza oriental le diré que está perdiendo el tiempo y el dinero. Y ello por varias razones:

La danza oriental no es una enseñanza reglada en España. por tanto bailarín y profesor de danza oriental en principio podría serlo cualquiera que  tenga la base y aptitudes necesarias.
¿Y cuáles son esas aptitudes? ayyyyyy, esas no se enseñan, sino que la persona las tiene o no las tiene. El profesor nace.Evidentemente puede pulir y potenciar sus dotes, pero si no las tiene, poco hay que hacer.
Vamos a ver cuáles son algunas de esas aptitudes:
Ante todo, el buen profesor debe ser un comunicador nato.Si no existen dotes de comunicación tanto oral como corporal, le será bien dificil transmitir conocimientos.
Debe así mismo tener empatía, es decir, un interés real por el alumno, por su avance y evolución artística y personal.El alumno no es un número,es una persona con sus inquietudes y propias expectativas en la danza.Saber cuáles son estas expectativas y lograr que el alumno las cumpla es el objetivo primordial de un profesor. Habrá quien quiera profesionalizarse, pero habrá  muchas mujeres que se acercan a esta danza con el objeto de pasárselo bien y relajarse.
Paciencia infinita. Toda la que se tenga es poca. Sería mucha casualidad  tener exclusivamente grupos de superdotadas, por lo que habrá cosas que no se entiendan ni a la primera. No desesperarse,  porque la alumna, que no es tonta percibirá que estás deseando asesinarla y desaparecerá para siempre de las clases. Además, todo el mundo merece una oportunidad.
Creatividad. La buena o buen profesor de danza debe hacer sus clases interesantes, entretenidas y amenas y para ello debe usar al 100% su capacidad de creación. Las clases no pueden ser monótonas y repetitivas.Debe haber un plus, un elemento diferenciador que haga esas clases especiales frente a otras de otros profesores.
Por último, no controlar todo lo que pasa durante la clase. Permitir que sucedan cosas no previstas, dar margen a la sorpresa. Es la única forma de que la magia surja y fluya.
Para terminar os dejo el concepto de titulitis según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.